Budapest, ciudad imperial

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Con una población de un millón setecientas mil personas, Budapest es el mayor  núcleo urbano de Hungría y el octavo de la Unión Europea. Hasta el año 1873, la actual ciudad estaba dividida en tres núcleos: Buda (significa agua), Pest (horno, aguas termales) y Óbuda (antigua Buda). Los monumentos más destacados se encuentran en Buda y Pest.

Buda está situada en la zona más alta de Budapest, en la orilla derecha del Danubio. A una altura de casi cincuenta metros sobre el nivel del río, se alza el Castillo de Buda, la antigua residencia de los reyes húngaros. Se trata de un complejo de diferentes edificios, entre los que se encuentran la Galería Nacional de Hungría, el Museo de Historia de Budapest o la Biblioteca Nacional Széchenyi, que fue mandado construir por el rey Béla IV tras derrotar a los invasores mongoles.

En un primer momento (siglo XIII), tuvo una labor defensiva y un aspecto gótico. Debido a la rapidez con la que gran cantidad de personas se asentaron a su alrededor, los sucesivos monarcas húngaros establecieron sus cortes en el castillo durante muchos meses al año.

Durante el reinado de Matías Corvino (siglo XV), las fachadas fueron reformadas al estilo de moda de la época, el renacentista. Desde mediados del siglo XIX, las constantes reformas y ampliaciones llevadas a cabo por la casa Habsburgo le dieron un aspecto neoclásico, de escaso valor arquitectónico.

En la misma colina del Castillo de Buda, se encuentran la Iglesia de Matías y el Bastión de los Pescadores. Aunque la primera lleva por nombre oficial el de Nuestra Señora, es más conocida como de Matías, en honor al ya mencionado Matías Corvino (1443-1490), el monarca más popular de todos los tiempos entre los húngaros.

Proyectada y construida como gótica, ha sufrido varias transformaciones a lo largo de su historia y, en la actualidad, presenta un aspecto ecléctico.

El Bastión de los Pescadores es un mirador a Pest construido a principios del siglo XX que combina elementos de la arquitectura neorrománica con la neogótica. Está dedicado a los pescadores que defendieron la ciudad durante la Edad Media.

Estos tres monumentos y el área en el que están localizados, el Barrio del Castillo, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987.

Pest es la zona llana de Budapest, la de las grandes avenidas, en definitiva, la de la época en la que compartía con Viena la capitalidad del Imperio Austrohúngaro (1867-1918). En Pest, se encuentra el edificio más famoso de Hungría y, también, el más grande: el Parlamento (imagen de portada). Se inauguró en 1904 y, a día de hoy, continúa siendo el edificio más alto de la ciudad, título que comparte con la Basílica de San Esteban (noventa y seis metros). De estilo eminentemente neorrenacentista, su diseño está inspirado en el londinenese Palacio de Westminster.

No muy lejos del parlamento, se ubica la Basílica de San Esteban, la iglesia más importante de una ciudad que no tiene catedral. Diseñada por el arquitecto húngaro Miklós Ybl, presenta un aspecto neoclásico en el exterior y barroco en el interior. Además, le debe su nombre al primer rey de Hungría. Esteban I (975-1038) fue canonizado por su labor cristianizadora dentro de Hungría y su incorrupto puño derecho se guarda como reliquia en el templo.

En esta parte de Budapest, también, hay monumentos reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Ellos son  la Plaza de los Héroes, la Avenida Andrassy y la Línea 1 del Metro, el segundo más antiguo del mundo. La Plaza de los Héroes se construyó para conmemorar los mil años de existencia de la nación húngara (896-1896). Estuvo terminada en 1929 y, en ella, se encuentran el Museo de Bellas Artes (cuenta con la mayor colección de pintura española fuera de nuestras fronteras), el Museo de Arte Contemporáneo, dos hileras de estatuas de los héroes de la patria y una columna central coronada por el Arcángel Gabriel, patrón de Hungría.

De la plaza parten la Avenida Andrassy, la Línea 1 y el parque Varosliget. En el número 60, está ubicada la Casa del Terror. Antigua sede de las SS, primero y, de la KGB, después, es, desde 2002, un museo sobre la dominación nazi y soviética a la que estuvo sometida Hungría (1940-1989). En el 22, se sitúa la Ópera de Budapest. Diseñada por el mismo arquitecto que la Basílica de San Esteban, cuenta con una de las mejores acústicas del mundo. El Emperador Francisco José I permitió su construcción con la salvedad de que no fuera ni más grande ni más hermosa que la Ópera de Viena. Según los budapenses, Miklós Ybl burló esos requerimientos con una suntuosa decoración interior.

El parque Varosliget abarca una superficie de 100 hectáreas (casi la misma que el Retiro madrileño) e incluye el Castillo de Vajdahunyad, el famoso Balneario Széchenyi y un zoo. El castillo se construyó en madera, como una atracción temporal de la Expo de Budapest de 1896 y, hace un repaso por los diferentes estilos arquitectónicos húngaros. Tuvo un éxito similar al de la Torre Eiffel parisina y, por ello, fue reconstruido en piedra y convertido en un edificio permanente.

Antes de que cuatrocientos cincuenta mil judíos fueran asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, la comunidad hebrea de Hungría gozaba de una de las mayores tasas de integración de toda Europa. A mediados del siglo XIX, los seguidores del judaísmo neologista, una corriente renovadora, eran los más numerosos en la capital húngara y, por ello, levantaron la Gran Sinagoga de Budapest. De aspecto exterior neomorisco, cuenta con una distribución interior a imagen y semejanza de las iglesias cristianas.

Aunque el judaísmo prohíbe la presencia de cementerios en el recinto de los templos, sí existe uno en el de Budapest. La sinagoga se encontraba en el gueto y, con motivo de las más de dos mil muertes por las duras condiciones de vida y el extremo frío que tuvieron que soportar los judíos, allí se les dio sepultura en fosas comunes. Al lado, se encuentra el Parque memorial del Holocausto de Raoul Wallenberg. En él, una escultura plateada de un sauce llorón recuerda a las víctimas del Holocausto en Hungría. Además, una placa en el suelo homenajea a todas aquellas personas que ayudaron a miles de judíos a salvarse del exterminio. La más importante es Raoul Wallenberg, un diplomático sueco que salvó a más semitas que la suma de los del resto de la lista. Mención especial merece el español Ángel Sanz-Briz, el “Ángel de Budapest”, que ayudó a escapar a más de cinco mil.

El modernismo o Art Nouveau dejó una importante huella en toda la ciudad. Entre todos los edificios, destacan el Mercado Central, la Casa de los Elefantes del zoo, la puerta de acceso al mismo, el Museo de Artes Aplicadas y el Palacio Gresham.

Por último, no se puede hablar de Budapest sin mencionar al Danubio y sus puentes. Es el segundo río más largo de Europa tras el Volga y acompaña a la ciudad a lo largo de veinticinco kilómetros. Lo atraviesan una decena de puentes. Los más representativos son el Lánchíd  o de las cadenas (data de 1849), el Szabadság híd o de la libertad (1896) y el de Erszébet híd o Sissí (1903, reconstruido en 1964).

Con todo lo que has visto ¿A qué esperas para visitar Budapest? 😉

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